Cómo preparar un vehículo para la ITV: guía completa para pasar la inspección

Introducción: una buena revisión antes de la ITV puede evitar muchos problemas

La Inspección Técnica de Vehículos (ITV) tiene como objetivo comprobar que un vehículo reúne las condiciones necesarias de seguridad y cumple los requisitos establecidos para poder circular.

Aunque muchos conductores acuden a la inspección sin realizar ninguna comprobación previa, dedicar unos minutos a revisar el automóvil puede evitar una ITV desfavorable por problemas relativamente sencillos: una bombilla fundida, unos neumáticos excesivamente desgastados, un limpiaparabrisas deteriorado o una matrícula que no se encuentra en buenas condiciones.

Preparar el coche para la ITV no significa intentar ocultar averías. Se trata de realizar una revisión preventiva que permita detectar problemas antes de acudir a la estación de inspección.

En esta guía veremos cómo preparar un vehículo para la ITV paso a paso, qué elementos podemos comprobar nosotros mismos y cuáles conviene revisar en un taller.

1. Comprueba toda la iluminación del vehículo

Uno de los controles más sencillos que podemos realizar antes de acudir a la ITV es comprobar el funcionamiento de las luces del automóvil.

Conviene revisar:

  • Luces de posición.
  • Luces de cruce.
  • Luces de carretera.
  • Intermitentes.
  • Luces de emergencia.
  • Luces de freno.
  • Luz de marcha atrás.
  • Luz antiniebla trasera.
  • Iluminación de la matrícula.

Una bombilla fundida puede parecer una avería insignificante, pero el sistema de alumbrado y señalización es fundamental para la seguridad.

También debemos comprobar que los faros no estén excesivamente deteriorados, opacos, rotos o mal sujetos.

Además, una bombilla funcionando correctamente no garantiza que el faro esté bien ajustado. Una altura incorrecta del haz luminoso también puede provocar problemas durante la inspección.

2. Revisa cuidadosamente los neumáticos

Los neumáticos son uno de los principales elementos de seguridad del vehículo, ya que constituyen el punto de contacto entre el automóvil y la carretera.

Antes de la ITV debemos comprobar principalmente su desgaste y estado general.

En España, la profundidad mínima legal del dibujo de los neumáticos de los turismos es de 1,6 mm en las ranuras principales de la banda de rodadura.

Sin embargo, no debemos fijarnos únicamente en la profundidad.

Comprueba también que no existan:

  • Cortes.
  • Grietas importantes.
  • Deformaciones.
  • Bultos.
  • Desgaste irregular.
  • Objetos incrustados.
  • Daños visibles en los flancos.

También es importante que los neumáticos montados sean de las dimensiones y características adecuadas para el vehículo o equivalentes conforme a la normativa aplicable.

Un ejemplo muy habitual es encontrar un neumático aparentemente con suficiente dibujo pero con el flanco agrietado debido al envejecimiento. Aunque el vehículo circule pocos kilómetros, el caucho también se deteriora con el tiempo.

3. Comprueba la presión de los neumáticos

Aunque normalmente prestamos atención al desgaste, también debemos revisar la presión de inflado.

La presión correcta depende del vehículo, la carga y las dimensiones de los neumáticos.

El fabricante suele indicar las presiones recomendadas mediante una etiqueta situada en lugares como:

  • Marco de la puerta del conductor.
  • Tapa del depósito de combustible.
  • Manual del propietario.

La presión debería comprobarse preferentemente con los neumáticos fríos.

Además de mejorar la seguridad, llevar una presión adecuada contribuye a conseguir un desgaste más uniforme y puede reducir el consumo de combustible.

4. Revisa el parabrisas y el resto de los cristales

El parabrisas proporciona visibilidad al conductor y además forma parte de la estructura de seguridad de muchos vehículos modernos.

Antes de acudir a la ITV, observa si existen:

  • Grietas.
  • Impactos.
  • Roturas.
  • Daños importantes dentro del campo de visión del conductor.
  • Elementos que dificulten la visibilidad.

Un pequeño impacto puede evolucionar hasta convertirse en una grieta, especialmente ante cambios bruscos de temperatura o vibraciones.

También debemos comprobar que los demás cristales y retrovisores se encuentren correctamente instalados y permitan una buena visibilidad.

5. Comprueba limpiaparabrisas y lavaparabrisas

Otra revisión muy sencilla consiste en activar los limpiaparabrisas.

Las escobillas deberían desplazarse correctamente y limpiar el cristal sin dejar zonas importantes sin barrer.

Si producen ruido, saltan sobre el cristal o dejan grandes marcas de agua, puede ser el momento de sustituirlas.

Comprueba también el lavaparabrisas.

Debe disponer de líquido suficiente y los pulverizadores tienen que dirigir correctamente el líquido hacia el parabrisas.

Es una comprobación que podemos realizar en menos de un minuto y que ayuda a garantizar una correcta visibilidad cuando circulamos con lluvia, barro o suciedad.

6. Comprueba los cinturones de seguridad

Todos los cinturones de seguridad instalados en el vehículo deben funcionar correctamente.

Prueba cada uno de ellos.

Comprueba que:

  1. El cinturón se extrae correctamente.
  2. La cinta no presenta daños importantes.
  3. La hebilla engancha correctamente.
  4. Puede liberarse sin dificultad.
  5. El cinturón se recoge adecuadamente.
  6. El mecanismo de bloqueo funciona.

Para comprobar este último punto podemos tirar de la cinta con cierta rapidez. El mecanismo debería bloquearla.

No revises únicamente el cinturón del conductor. También deben comprobarse los cinturones de los pasajeros.

7. Revisa puertas, capó y maletero

Las puertas deben abrir y cerrar correctamente y permanecer perfectamente aseguradas durante la circulación.

Comprueba tanto las manillas exteriores como las interiores.

También conviene verificar el funcionamiento del:

  • Capó.
  • Portón trasero o maletero.
  • Sistemas de cierre.
  • Bisagras.
  • Elementos de sujeción.

Un capó que no queda correctamente bloqueado representa un riesgo considerable, ya que podría abrirse durante la circulación.

8. Comprueba las matrículas

Las placas de matrícula deben encontrarse correctamente instaladas y ser perfectamente legibles.

Comprueba que:

  • Están bien sujetas.
  • No presentan roturas importantes.
  • Los caracteres pueden leerse correctamente.
  • No están excesivamente deterioradas.
  • No existen elementos que dificulten su lectura.

También debemos comprobar la iluminación de la matrícula trasera.

9. Observa los testigos del cuadro de instrumentos

Al poner el contacto es normal que aparezcan temporalmente diferentes testigos de control.

Después de arrancar, muchos de ellos deberían apagarse si el sistema correspondiente funciona correctamente.

Debemos prestar especial atención a avisos relacionados con sistemas como:

  • ABS.
  • Airbag/SRS.
  • Control de estabilidad.
  • Sistema de frenos.
  • Motor o gestión electrónica.
  • Dirección asistida.

Si permanece encendido un testigo de avería, lo recomendable es diagnosticar la causa, no limitarse a borrar el código de error.

Por ejemplo, borrar mediante un dispositivo OBD un código relacionado con el motor no repara la avería. Si el problema continúa, la unidad de control puede volver a detectarlo.

10. Comprueba los niveles básicos

Aunque la ITV no sustituye el mantenimiento periódico, antes de realizar cualquier desplazamiento conviene comprobar algunos niveles básicos del vehículo.

Entre ellos:

  • Aceite del motor.
  • Líquido refrigerante.
  • Líquido lavaparabrisas.
  • Líquido de frenos, siguiendo las indicaciones del fabricante.

Estas comprobaciones deben realizarse siguiendo las instrucciones correspondientes a cada vehículo.

Especial cuidado requiere el refrigerante: nunca debemos abrir el circuito de refrigeración cuando el motor está caliente si existe riesgo de que esté presurizado.

11. Presta atención a los frenos

El sistema de frenado se somete a comprobaciones durante la ITV y resulta difícil evaluar completamente su estado sin el equipamiento adecuado.

Sin embargo, durante la conducción podemos detectar algunos síntomas.

Por ejemplo:

  • El vehículo se desvía al frenar.
  • El pedal tiene un tacto anormal.
  • Aparecen vibraciones durante la frenada.
  • Se escuchan ruidos metálicos.
  • El recorrido del pedal parece excesivo.
  • El freno de estacionamiento funciona deficientemente.
  • Aparece algún testigo relacionado con los frenos.

Si detectamos cualquiera de estos síntomas, lo recomendable es llevar el vehículo a un taller antes de acudir a la ITV.

Los frenos son un elemento de seguridad crítico y no conviene esperar a la inspección para descubrir una posible avería.

12. Observa suspensión y dirección

También podemos detectar algunos problemas relacionados con la dirección y la suspensión durante la conducción habitual.

Presta atención a síntomas como:

  • Holguras en el volante.
  • Ruidos al girar.
  • Golpes al pasar por irregularidades.
  • Vibraciones.
  • Comportamiento inestable.
  • Vehículo excesivamente inclinado hacia un lado.
  • Desgaste irregular de los neumáticos.

Algunos de estos síntomas pueden tener diferentes causas, por lo que será necesario realizar un diagnóstico adecuado.

13. Busca posibles fugas de líquidos

Antes de salir podemos observar el suelo donde normalmente estacionamos el vehículo.

La presencia frecuente de manchas puede indicar una fuga.

Dependiendo del líquido y del vehículo, podría tratarse de aceite, refrigerante, combustible, líquido de transmisión u otros fluidos.

No todas las gotas debajo del automóvil indican necesariamente una avería. Por ejemplo, después de utilizar el aire acondicionado es normal que pueda aparecer agua procedente de la condensación.

En cambio, una pérdida significativa de aceite, combustible u otro fluido debería investigarse antes de circular.

14. Comprueba el sistema de escape

Podemos realizar una inspección visual sencilla del sistema de escape, siempre con el vehículo frío y sin colocarnos debajo de un automóvil que no esté asegurado correctamente.

Debemos prestar atención a:

  • Ruidos anormalmente fuertes.
  • Piezas sueltas.
  • Corrosión importante.
  • Fugas aparentes.
  • Humo anormal.
  • Modificaciones no homologadas.

Un escape roto puede producir un aumento considerable del ruido y afectar al control de emisiones.

15. Motor y emisiones: evita acudir con una avería activa

Durante la ITV también pueden realizarse comprobaciones relacionadas con las emisiones contaminantes, dependiendo del tipo, combustible, categoría y características del vehículo.

Si el motor presenta problemas de combustión, inyección, encendido, admisión o tratamiento de gases de escape, conviene solucionarlos previamente.

Síntomas como pérdida importante de potencia, funcionamiento irregular, humo anormal o un testigo de avería del motor pueden indicar que existe un problema que necesita diagnóstico.

Además, es recomendable que el vehículo llegue a la inspección en sus condiciones normales de funcionamiento, siguiendo siempre las indicaciones del fabricante.

16. Revisa la carrocería

La ITV también tiene en cuenta determinados aspectos relacionados con la carrocería y elementos exteriores.

Comprueba que no existan piezas:

  • Sueltas.
  • Mal fijadas.
  • Con riesgo de desprenderse.
  • Con aristas peligrosas.
  • Gravemente deterioradas.

Un pequeño arañazo estético no tiene la misma importancia que un paragolpes parcialmente desprendido o una pieza metálica deformada que pueda representar un peligro.

17. Comprueba los retrovisores

Los espejos retrovisores deben permitir una visión adecuada y encontrarse correctamente sujetos.

Revisa que:

  • No estén rotos.
  • El cristal proporcione una visión adecuada.
  • La carcasa esté correctamente fijada.
  • El mecanismo de regulación funcione cuando corresponda.

Un retrovisor que vibra excesivamente o está sujeto de forma provisional debería repararse antes de acudir a la inspección.

18. Comprueba el claxon

Es probablemente una de las comprobaciones más rápidas de toda la lista.

Pulsa brevemente el claxon y comprueba que funciona correctamente.

Debe emitir una señal acústica adecuada y accionarse normalmente desde el mando correspondiente.

19. Revisa las modificaciones realizadas al vehículo

Si hemos instalado elementos o realizado modificaciones importantes en el automóvil, debemos comprobar si requieren homologación o legalización como reforma.

Algunos cambios pueden estar sujetos a la normativa sobre reformas de vehículos.

Esto puede afectar, dependiendo del caso, a modificaciones de suspensión, alumbrado, carrocería, enganches, determinados accesorios o cambios técnicos importantes.

Antes de realizar una modificación es recomendable consultar la normativa y confirmar si requiere documentación adicional, proyecto, certificado u otros trámites.

20. Comprueba la documentación antes de salir

Además del estado mecánico del automóvil, conviene tener preparada la documentación necesaria para realizar la inspección.

Los requisitos concretos pueden variar dependiendo del vehículo y de determinadas circunstancias, por lo que es recomendable consultar previamente la información proporcionada por la estación ITV o por la administración competente.

Si el vehículo tiene reformas legalizadas o características especiales, puede ser necesaria documentación adicional.

Checklist rápida antes de acudir a la ITV

Antes de salir de casa podemos realizar esta comprobación rápida:

Iluminación: todas las luces funcionan.

Neumáticos: dibujo, presión y estado correctos.

Parabrisas: sin daños importantes que comprometan la visibilidad.

Limpiaparabrisas: escobillas y lavaparabrisas funcionando.

Cinturones: todos funcionan y bloquean correctamente.

Puertas y capó: abren, cierran y quedan asegurados.

Matrículas: visibles, legibles y correctamente sujetas.

Retrovisores: completos y bien fijados.

Claxon: funciona correctamente.

Cuadro de instrumentos: sin avisos de averías que deban solucionarse.

Frenos: sin síntomas anormales.

Dirección y suspensión: sin ruidos, holguras o comportamientos extraños.

Escape: sin piezas sueltas, fugas evidentes o ruidos anormales.

Carrocería: sin elementos peligrosos o mal sujetos.

Fugas: ausencia de pérdidas importantes de líquidos.

Documentación: preparada antes de acudir a la estación.

¿Merece la pena realizar una revisión pre-ITV en un taller?

Depende principalmente del estado y mantenimiento del automóvil.

Si el vehículo recibe un mantenimiento periódico adecuado, no presenta síntomas extraños y hemos realizado las comprobaciones anteriores, puede que no sea necesaria una revisión específica.

Sin embargo, una revisión profesional puede ser especialmente interesante cuando el vehículo tiene bastantes años, lleva mucho tiempo sin pasar por el taller o presenta síntomas relacionados con frenos, suspensión, dirección, emisiones o electrónica.

Un taller dispone además de herramientas que permiten realizar comprobaciones que un conductor difícilmente puede hacer en casa.

Conclusión: la ITV comienza antes de llegar a la estación

Preparar correctamente un vehículo para la ITV no consiste únicamente en conseguir una pegatina favorable. El verdadero objetivo debería ser asegurarnos de que nuestro automóvil se encuentra en condiciones adecuadas de seguridad y funcionamiento.

Muchas comprobaciones pueden hacerse en casa en pocos minutos: revisar luces, neumáticos, limpiaparabrisas, cinturones, matrículas, retrovisores, claxon y testigos del cuadro.

Otros elementos, como los frenos, la suspensión, la dirección, las emisiones o determinadas averías electrónicas, pueden requerir conocimientos y equipamiento profesional.

Una revisión preventiva permite detectar pequeños problemas antes de que se conviertan en averías mayores y, sobre todo, ayuda a mantener el vehículo en mejores condiciones durante todo el año, no solamente cuando se acerca la fecha de la ITV.

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