Introducción: por qué los faros del coche pierden transparencia
Los faros de un automóvil son uno de los elementos más importantes tanto para la visibilidad del conductor como para la seguridad del resto de usuarios de la carretera. Sin embargo, con el paso de los años es frecuente observar que los faros delanteros adquieren un aspecto amarillento, mate u opaco.
Este deterioro no es solamente un problema estético. Un faro que ha perdido transparencia puede reducir la cantidad y calidad de la luz proyectada sobre la carretera.
La buena noticia es que, cuando el deterioro afecta principalmente a la superficie exterior, es posible recuperar gran parte de su transparencia mediante un proceso de lijado, pulido y protección.
En esta guía veremos qué tipos de faros existen, por qué se deterioran y cómo pulir los faros del coche correctamente paso a paso.
¿De qué están fabricados los faros modernos?
Aunque antiguamente era habitual encontrar ópticas fabricadas en vidrio, actualmente la mayoría de los vehículos utilizan una cubierta exterior de policarbonato.
El policarbonato presenta numerosas ventajas:
- Es considerablemente más ligero que el vidrio.
- Tiene una elevada resistencia a los impactos.
- Permite fabricar formas complejas.
- Facilita el diseño aerodinámico del vehículo.
- Reduce el riesgo de rotura por pequeños impactos.
Sin embargo, tiene un inconveniente importante: el policarbonato es sensible a la radiación ultravioleta.
Por este motivo, durante su fabricación se aplica sobre la superficie del faro una capa protectora contra los rayos UV.
Con los años, esta protección puede deteriorarse.
¿Por qué se vuelven amarillos y opacos los faros?
El deterioro de los faros se produce progresivamente debido a diferentes factores.
Uno de los principales responsables es la radiación ultravioleta procedente del Sol, que va degradando la protección superficial del policarbonato.
También intervienen otros factores como:
Temperatura: los continuos ciclos de calentamiento y enfriamiento contribuyen al envejecimiento de los materiales.
Contaminación: partículas presentes en el ambiente pueden adherirse y atacar progresivamente la superficie.
Productos químicos: algunos detergentes o productos de limpieza agresivos pueden acelerar el deterioro.
Pequeños impactos: arena, polvo, gravilla e insectos producen diminutos arañazos durante miles de kilómetros.
Exposición ambiental: los vehículos estacionados habitualmente en el exterior suelen presentar un envejecimiento más rápido de los faros.
El resultado es una superficie cada vez más rugosa, amarillenta y opaca, que dispersa la luz en lugar de permitir que atraviese correctamente el policarbonato.
Tipos de faros según su tecnología de iluminación
No debemos confundir la cubierta exterior del faro con el sistema utilizado para generar la luz.
Un automóvil puede disponer de diferentes tecnologías.
Faros halógenos
Utilizan una bombilla halógena y han sido durante décadas uno de los sistemas más habituales.
Son económicos, sencillos de sustituir y fáciles de mantener, aunque ofrecen menor eficiencia luminosa que tecnologías más modernas.
Faros de xenón
También conocidos como HID (High Intensity Discharge), generan luz mediante un arco eléctrico dentro de una lámpara que contiene gases.
Ofrecen una iluminación intensa y requieren componentes electrónicos específicos para su funcionamiento.
Faros LED
Los LED ofrecen una elevada eficiencia energética, larga duración y permiten diseños mucho más compactos.
Actualmente son muy frecuentes tanto para iluminación principal como para luces diurnas, intermitentes y pilotos traseros.
Faros matriciales y adaptativos
Los sistemas más avanzados utilizan conjuntos de LED controlados electrónicamente.
Estos sistemas pueden modificar automáticamente la distribución del haz luminoso dependiendo de factores como el tráfico, la velocidad, la dirección del vehículo o las condiciones de circulación.
Independientemente de la tecnología utilizada para producir la luz, muchos de estos faros siguen utilizando una cubierta exterior de policarbonato, que puede deteriorarse con el tiempo.
¿Cuándo merece la pena pulir un faro?
El pulido es especialmente efectivo cuando observamos:
- Amarilleamiento superficial.
- Pérdida de brillo.
- Aspecto blanquecino.
- Pequeños arañazos.
- Superficie rugosa.
- Opacidad exterior.
Antes de comenzar conviene determinar si el problema está realmente en la cara exterior del faro.
Si existe humedad en el interior, daños en el reflector, grietas importantes, componentes LED averiados o deterioro interno, el pulido exterior no solucionará el problema.
Material necesario para pulir los faros
Para realizar un trabajo completo podemos necesitar:
- Agua.
- Jabón neutro.
- Paños de microfibra.
- Cinta de carrocero.
- Papel de lija al agua de diferentes granos.
- Pulverizador con agua.
- Pulimento para plásticos o faros.
- Esponja o almohadilla de pulido.
- Pulidora orbital o taladro con accesorio apropiado, opcional.
- Producto protector frente a radiación UV.
Una combinación habitual podría comenzar, dependiendo del deterioro, alrededor de P800 o P1000 y continuar progresivamente con granos más finos como P1500, P2000 y P3000.
No siempre es necesario comenzar con el grano más abrasivo. Cuanto mejor esté conservado el faro, más fino puede ser el abrasivo inicial.
Cómo pulir los faros del coche paso a paso
1. Limpiar perfectamente el faro
Antes de utilizar cualquier abrasivo debemos eliminar toda la suciedad.
Lavaremos el faro utilizando agua y jabón neutro y posteriormente lo secaremos.
Es fundamental evitar que queden partículas de arena o suciedad porque podrían producir arañazos profundos durante el lijado.
2. Proteger la carrocería
Colocaremos cinta de carrocero alrededor de todo el faro.
Este paso es muy importante porque durante el lijado o pulido podríamos rozar accidentalmente la pintura del vehículo.
Podemos colocar varias capas de cinta en las zonas especialmente próximas al faro.
3. Comenzar el lijado
Si el faro presenta bastante deterioro podemos comenzar, por ejemplo, con una lija al agua P800 o P1000.
Tanto la lija como la superficie deben mantenerse húmedas.
El objetivo de esta primera fase es eliminar uniformemente la capa superficial deteriorada.
No debemos intentar conseguir transparencia todavía.
De hecho, después de esta fase el faro tendrá un aspecto completamente mate. Es normal.
4. Utilizar progresivamente lijas más finas
Después del primer lijado iremos reduciendo el tamaño del arañazo utilizando abrasivos progresivamente más finos.
Por ejemplo:
P1000 → P1500 → P2000 → P3000
Una técnica útil consiste en cambiar ligeramente la dirección del lijado entre diferentes granos. De esta manera resulta más sencillo comprobar cuándo hemos eliminado las marcas producidas por el abrasivo anterior.
Durante todo el proceso debemos mantener la superficie limpia y húmeda.
5. Limpiar y comprobar la superficie
Después del último lijado limpiaremos perfectamente el faro.
La superficie debería presentar ahora un acabado mate muy uniforme, sin zonas amarillentas ni arañazos correspondientes a las fases anteriores.
Si todavía existen zonas claramente deterioradas, puede ser necesario repetir parte del proceso antes de pasar al pulido.
Cómo pulir el faro después del lijado
Ahora debemos recuperar la transparencia.
Aplicaremos una pequeña cantidad de pulimento específico para plásticos o restauración de faros sobre una almohadilla.
Podemos realizar el proceso manualmente, aunque una pulidora adecuada permite trabajar de manera más rápida y uniforme.
Debemos realizar varias pasadas sin mantener la máquina demasiado tiempo sobre un mismo punto.
El policarbonato no debe calentarse excesivamente.
Poco a poco veremos cómo desaparece el aspecto mate producido por el lijado y el faro recupera su transparencia.
Después retiraremos los restos de producto utilizando una microfibra limpia.
El paso que no debemos olvidar: proteger contra los rayos UV
Uno de los errores más habituales consiste en terminar el trabajo cuando el faro vuelve a estar transparente.
Durante el lijado hemos eliminado no solamente el material deteriorado, sino también parte o la totalidad de la protección UV original que pudiera quedar.
Si dejamos el policarbonato completamente desprotegido, puede volver a deteriorarse relativamente pronto.
Por ello, después del pulido es recomendable aplicar un recubrimiento protector compatible con policarbonato y resistente a radiación ultravioleta, siguiendo exactamente las instrucciones de aplicación y curado del fabricante.
Existen diferentes soluciones, desde recubrimientos específicos para restauración de faros hasta sistemas profesionales de protección.
Esta fase puede marcar una diferencia importante en la duración de la restauración.
¿Se pueden pulir los faros con pasta de dientes?
Es uno de los trucos caseros más conocidos.
La pasta de dientes puede contener partículas ligeramente abrasivas y, en determinados casos, producir una pequeña mejora temporal sobre una superficie ligeramente deteriorada.
Sin embargo, no sustituye un proceso profesional de restauración.
Si existe una oxidación importante necesitaremos controlar adecuadamente el nivel de abrasión mediante diferentes granos, realizar posteriormente el pulido y, sobre todo, aplicar una protección UV adecuada.
¿Se pueden pulir los faros sin desmontarlos?
Sí.
En la mayoría de los vehículos podemos realizar el proceso sin desmontar el faro.
Simplemente tendremos que proteger cuidadosamente la pintura, molduras, paragolpes y otras piezas situadas alrededor.
El desmontaje puede resultar interesante en restauraciones profesionales o cuando necesitamos trabajar en zonas de difícil acceso, pero normalmente no es imprescindible.
¿Se pueden pulir los faros con una pulidora?
Sí, aunque debemos trabajar con cuidado.
Una pulidora facilita considerablemente la fase final y puede proporcionar un acabado muy uniforme.
El principal riesgo es generar demasiado calor sobre el policarbonato.
Por ello debemos utilizar una combinación adecuada de velocidad, almohadilla y pulimento, mantener la herramienta en movimiento y comprobar regularmente la temperatura de la superficie.
Si nunca hemos utilizado una pulidora, es preferible comenzar con prudencia o realizar el pulido manualmente.
Errores frecuentes al pulir los faros
Uno de los errores más comunes es utilizar únicamente un pulimento sobre un faro extremadamente oxidado. Cuando la degradación es profunda, normalmente será necesario realizar previamente un lijado controlado.
También debemos evitar:
- Lijar en seco cuando el abrasivo está diseñado para utilizarse al agua.
- Saltar excesivamente entre granos.
- Ejercer demasiada presión.
- Calentar excesivamente el policarbonato.
- Utilizar productos incompatibles con el plástico.
- No proteger la pintura alrededor del faro.
- Dejar zonas con el antiguo recubrimiento deteriorado.
- Terminar el proceso sin aplicar protección UV.
La clave para conseguir un buen acabado está en realizar cada etapa de forma uniforme y progresiva.
¿Pulir los faros mejora la iluminación?
Cuando la cubierta está muy deteriorada, restaurar su transparencia puede mejorar el paso de la luz y reducir parte de la dispersión producida por la superficie degradada.
Sin embargo, un pulido no aumenta la potencia de la lámpara ni repara otros componentes del faro.
Si después de restaurarlo seguimos teniendo una iluminación deficiente deberíamos revisar otros elementos, como las bombillas, alimentación eléctrica, regulación de altura, reflectores, proyectores o componentes electrónicos.
¿Pulir o sustituir el faro?
No todos los faros deteriorados deben sustituirse.
Cuando el problema se encuentra exclusivamente en la superficie exterior, restaurarlo puede ser considerablemente más económico que instalar una óptica nueva.
Sin embargo, deberíamos estudiar la sustitución o reparación profesional cuando existen:
- Grietas importantes.
- Roturas.
- Humedad persistente.
- Reflectores interiores deteriorados.
- Anclajes rotos.
- Fallos en módulos LED.
- Daños eléctricos o electrónicos.
- Deformaciones importantes.
Especialmente en vehículos modernos, un conjunto óptico LED o matricial puede integrar numerosos componentes electrónicos, por lo que conviene realizar un diagnóstico correcto antes de sustituir piezas.
Cómo conservar los faros después del pulido
Una vez restaurados podemos prolongar su buen estado mediante algunas precauciones sencillas.
Siempre que sea posible es conveniente evitar exposiciones prolongadas al Sol, utilizar productos de limpieza adecuados y mantener la superficie limpia.
También podemos revisar periódicamente el estado del recubrimiento protector.
Si detectamos el deterioro cuando todavía es muy ligero, el mantenimiento posterior será mucho más sencillo que esperar hasta que el faro vuelva a estar completamente amarillento.
Conclusión: unos faros transparentes son cuestión de seguridad
Pulir los faros puede transformar considerablemente el aspecto de un vehículo, pero su importancia va mucho más allá de la estética.
Los faros forman parte del sistema de iluminación y seguridad del automóvil, y una cubierta exterior deteriorada puede perjudicar la correcta transmisión y distribución de la luz.
El procedimiento básico consiste en limpiar, proteger la carrocería, lijar progresivamente, pulir y aplicar una nueva protección frente a la radiación UV.
El último paso resulta especialmente importante. Conseguir que un faro vuelva a brillar puede llevar relativamente poco tiempo; conseguir que conserve ese resultado durante mucho más tiempo depende en gran medida de la protección aplicada después de la restauración.
Realizado correctamente, el pulido permite recuperar unos faros deteriorados, mejorar considerablemente su aspecto y mantener en buenas condiciones uno de los elementos fundamentales para conducir con seguridad.
